domingo, 6 de julio de 2008

les mouettes

Ratas marinas, asquerosas, oportunistas....
No vamos a decir que no sea cierto, que las gaviotas son a las ciudades portuarias lo que las palomas a los cascos históricos o las ratas a las aglomeraciones humanas.
No han hecho más que aprovechar los recursos, como hemos hecho nosotros, ¿para qué gastar energía pescando, si la lonxa está llena de pescado fresco? sobre todo, cuando no todas las zambullidas en busca del preciado manjar terminan en éxito.
Detestables, auntenticamente desesperantes si se encaprichan de tu bocadillo en la terraza del Papo's o si se les antoja tu gofre en Príncipe, no te queda más que decir adiós a tu refrigerio, y ¿quién les dice que no? ¿quien se atreve?, con su envergadura y su pico desafiante..... a una paloma la asustas de un manotazo, con una gaviota te arriesgas a un picotazo.
Y cuidado con sus vuelos, si no nos andamos con ojo, nos puede aterrizar en el hombro una pestilente cagada blanca, corrosiva y difícil de quitar....

Pero aún así... ¿alguien se ha fijado en su vuelo? Personalmente me parece algo digno de ver, mientras paseas por la calle o sentado en una terraza o en una roca.... la gaviota vuela presuntuosa, o, mejor, planea sobre las corriente aéreas, mientras otea el horizonte en busca de comida, pareja o, simplemente, viendo aquello que nunca veremos, la ciudad a vista de pájaro.
Fijaos un día, con sus alas extendidas, aparentemente inmóvil, moviendo la cabeza mientras observa a su alrededor, jugando con el aire, como los delfines con las olas. A mí me resulta un expectáculo asombrosos verlas aprovechando los vientos para hacer piruetas, aterrizar sobre un BMW, o arrebatarle un helado a un niño.

Las gaviotas han sabido aprovechar nuestras acumulaciones de basura, pero siguen anidando en la tranquilidad de las Islas Cíes, y siguen sobrevolando la ciudad, sabiendo que aquellos a quienes molestan, no podrán alcanzarlas.

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