Este finde semana ha sido el día de todos los santos, de difuntos, halloween.... como querais.
Primera constancia de día festivo, me levanto el sábado, tarde, muy tarde, después de haber trabajado el día anterior hasta las tantas (y salido un poco), nada en la nevera, todas las tiendas cerradas, ninguna cafetería abierta....¡qué horror!
Tranquilidad, mi estómago rugiente pide algo de comer... me encamino hacia los dos puestos de castañas asadas más cercanos... ¿¿¿cerrados??? No puede ser, ¿cómo es posible? ya suficiente drama me parecía saber que no iba a poder comerme una batata asada y calentita, porque en esta zona lo que crece bajo tierra es comida de cerdos, pero que no pueda comerme mi docenita de castañas... esto raya el colmo, así que me voy al trabajo, afortunadamente lo hago en una cafetería, de las pocas abiertas en este día festivo, por lo menos podré comer algo.
Y en este fin de semana festivo, cientos, miles, millares de personas se aproximan a los cementerios, limpian tumbas, quitan als flores secas de los nichos y las sustituyen por otras frescas y olorosas, el ambiente se carga del olor a cera de las velas encendidas... muertos felices, recordados por sus familiares... y qué hay de aquellos que son recordados pero no tienen a nadie que les ponga una sencilla flor, auqellos que yacen lejos de los cementerios, en lugares olvidados por todos, la cuneta de una carretera, el sótano de una casa...
Muertos tristes que ansían un sitio en el panteón familiar, una vela que alumbre durante al menos una noche su última morada... en lugar de eso han de conformarse con el contacto de la tierra húmeda, esperando que alguien los encuentre y que aquellos que les echan de menos tengan un lugar donde ir a llorarles.
El fin de semana ya ha pasado, volvemos a la rutina...
lunes, 3 de noviembre de 2008
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2 comentarios:
Ni batatas ni boniatos...castañas y con horario de supermercado.
En cuanto a los muertos sin lápida,bajo el asfalto de las carreteras o en las cunetas,deberiamos salir todos los demócratas a buscarlos y ponerles flores.
Tal vez,la poesía de Miguel Hernández debería servirnos de acicate,ya sabes,la de compañero del alma,compañero.
lástima de aquellos que ni siquiera se sabe que han muerto
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